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El 29 por 100 de los hoteles españoles está cardioprotegido

Martes 19 de enero de 2016
Es sorprendente que en un país líder mundial en turismo existan tan pocos desfibriladores en los hoteles.

El 29 por 100 de los hoteles de las principales ciudades españolas está equipado con un desfibrilador, de acuerdo con los datos de una investigación que ha realizado la empresa B+Safe entre un total de 600 establecimientos hoteleros en nuestro país.

Aunque la cifra ha aumentado en los últimos años, el hecho de que el 71 por 100 de los hoteles carezca de las medidas necesarias para atender con éxito una posible parada cardíaca repentina entre sus huéspedes o trabajadores, sitúa a nuestro país muy por detrás de la media europea a este respecto. Además, según el citado estudio, en el 8 por 100 de los hoteles entrevistados se ha producido un accidente cardíaco de gravedad.

Para Nuño Azcona, Director General de B+Safe, “sorprende que en un país líder mundial en recepción de visitantes internacionales, donde el turismo es una fuente de ingresos primordial, no se aborde en profundidad la parada cardíaca que produce cada año más de 30.000 fallecimientos en España. La disponibilidad masiva de desfibriladores puede salvar miles de vidas al año. En el caso de parada cardíaca repentina, la capacidad de reacción en los primeros cinco minutos marca la frontera entre la vida y la muerte”.

“Una apuesta fuerte por la cardioprotección en el sector turístico repercutiría de manera muy positiva en el posicionamiento de la Marca España y en la apuesta de nuestro país por incrementar la oferta turística de calidad”, añade Azcona, para quien “la presencia de esta tecnología en los hoteles y establecimientos turísticos, debería ser tan habitual como la de extintores de incendios”.

La legislación española actual no ayuda a avanzar en este sentido. Sólo Canarias regula de manera específica la obligatoriedad de disponer de desfibriladores en los hoteles con más de 1.000 plazas.

Son pocas las Comunidades Autónomas en España, además de Canarias, que han desarrollado una normativa propia en materia de cardioprotección: Euskadi, Cataluña y Andalucía. En ellas, la necesidad de que los establecimientos turísticos estén equipados con esta tecnología salvavidas se engloba en las disposiciones generales respecto a lugares públicos: aforo igual o superior a 5.000 personas en el caso de Andalucía y Cataluña y de 700 personas en Euskadi.

“Los responsables de los establecimientos turísticos españoles muestran un interés creciente por incorporar la cardioprotección a sus instalaciones y los espacios preparados para actuar con éxito y salvar una vida en caso de paro cardíaco repentino, no dejan de aumentar. Sin embargo, aún estamos a gran distancia de alcanzar los niveles de vecinos europeos como Francia o Alemania donde el número de desfibriladores en espacios públicos supera ocho veces el de España”, asegura el Director General de B+Safe.

Mientras en nuestro país, tras una enfermedad cardíaca, el índice de salvación se sitúa en un 4 por 100 en EEUU alcanza el 50 por 100 gracias a la implantación masiva de desfibriladores semiautomáticos (DESA) en espacios públicos.

Estos equipos son capaces de revertir una situación de parada cardiorespiratoria, también llamada muerte súbita, ya que si esta se produce disponemos de un plazo máximo de 5 minutos para asistir a la víctima con garantías de éxito. Además, por cada minuto que se pierde, desciende un 10 por 100 la probabilidad de supervivencia y aumenta el riesgo de padecer secuelas.

Solución DOC®

Los avances tecnológicos han permitido crear DESA fáciles de utilizar por personal no sanitario y con las máximas garantías de calidad y seguridad.

B+Safe ha patentado la solución DOC® (Desfibrilador Operacional Conectado) única del mercado que ofrece todas las soluciones integradas en el equipo, que puede estar conectado y permanecer operativo las 24 horas del día. El sistema, que utiliza incluye las 24 horas del día, los servicios de telecontrol del equipo, geolocalización, tele-asistencia, asistencia verbal directa que Mondial Assistance presta al usuario, alerta automática de socorro, centro de atención telefónica 24h y mantenimiento in situ.

Además, ha diseñado un equipo de cardioprotección que se pueden adaptar a cualquier tipo de moto, ya sea eléctrica o de gasolina, una solución perfecta para actuar con éxito en caso de que se produzca un paro cardíaco en espacios vinculados al turismo como resorts, estaciones de viajeros o parques temáticos.

Asimismo, dispone de la primera tecnología de cardioprotección que se adapta a todo tipo de embarcaciones.

B+Safe proporciona también formación de la máxima calidad impartida por sus partners, todos enfermeros o técnicos de emergencias en activo, homologados para impartir los cursos de RCP/SVB y uso del DESA con todas las garantías, mediante un enfoque práctico y lo más cercano a la realidad desde su experiencia en el día a día constatando lo importante y fácil que puede llegar a ser dicho conocimientos para salvar la vida.

Espacios cardioprotegidos conectados

La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población, ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos. Estas zonas cuentan con, al menos, un desfibrilador, con mantenimiento garantizado y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador. El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino es de un máximo de 5 minutos.

Hay identificados cuatro pasos críticos para tratar el paro cardíaco repentino, denominados Cadena de Supervivencia:

1. Reconocimiento y llamada al servicio de emergencia.

2. Una rápida resucitación cardiopulmonar (RCP).

3. Desfibrilación temprana.

4. SVA y cuidados post-resucitación.


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