La criptografía cuántica permite encriptar y transferir de forma segura todo tipo de información, incluidos datos biométricos y genómicos. A grandes rasgos, la distribución de clave cuántica consiste en la generación de una clave de código único sólo compartida por el emisor y el destinatario de la información, que, en caso de que sea interceptada por un tercero, se vuelve ilegible automáticamente.
Según los analistas, esta tecnología generará un gran volumen de negocio en los próximos años debido al crecimiento constante de las necesidades de seguridad en la transmisión de datos en línea. De hecho, y según Global IndustryAnalysts[1], este mercado será superior a los 1.700 millones de euros en 2024.
Toshiba comenzó su investigación en criptografía cuántica en 2003 y siete años después se convirtió en la primera compañía en lograr una tasa de transferencia superior a 1Mbps. Desde entonces, lleva a cabo una labor continua de investigación y desarrollo para aumentar la velocidad de la comunicación cuántica, e iniciar su comercialización en sectores como finanzas, salud o infraestructura social.
[1]De acuerdo con el informe de Global IndustryAnalysts sobre criptografía cuántica publicado en junio de 2017.