Economía

¿Apuntan los indicadores a una recesión en los próximos doce meses?

Volker Schmidt, Ethenea.

OPINIÓN: Por Volker Schmidt, gestor senior de ETHENEA Independent Investors S.A.

Jueves 09 de mayo de 2019
Ahora que hemos dejado atrás el primer trimestre, tenemos que hacer un gran esfuerzo para ignorar los signos de debilidad económica. id:45164

Uno de estos signos es el volumen del comercio mundial. A finales de 2018 se observó una marcada desaceleración de los flujos comerciales, lo que también está en consonancia con la actual debilidad mundial del sector manufacturero. Después de todo, la guerra comercial entre China y Estados Unidos parece haber dejado huella.

Los índices de gestores de compras (PMI) también se están deteriorando perceptiblemente. Lo que resulta sorprendente es el ligero deterioro de las cifras de Reino Unido debido a los problemas causados con su brexit, evento que ha mantenido como rehén a la política europea durante muchos meses. Lo único que queda por hacer en estos momentos es enviar un mensaje al Parlamento británico. Se dice que el escritor norirlandés C.S. Lewis afirmó: «No puedes volver atrás y cambiar el principio, pero puedes comenzar donde estás y cambiar el final». Quizás los parlamentarios se lo tomen en serio. El resto de Europa se lo agradecerá.

Otro indicador clave del futuro de los mercados es, sin duda, el nivel de rendimiento de los bonos federales alemanes y de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años. El 22 de marzo de 2019, el bono alemán a 10 años se negoció con un rendimiento negativo por primera vez desde 2016. Este hecho puede no haberse debido únicamente a la visión del mercado en relación con una futura recesión económica, sino también al temor de un posible caos, si hubiera tenido lugar un Brexit desordenado el pasado 12 de abril. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años también cayó por debajo del 2,5% y la curva de rendimientos estadounidense se invirtió, con los rendimientos a 10 años por debajo de los rendimientos a 3 meses. Las últimas seis recesiones en Estados Unidos siempre estuvieron precedidas por una inversión de la curva de rendimiento de 12 a 18 meses antes. Hasta este punto, era comprensible que el mercado reaccionara reevaluando los cambios futuros en los tipos de interés oficiales por parte de la Fed. Tras la inversión de la curva, el mercado (medido sobre la base de los futuros sobre tipos de interés estadounidenses) ha incrementado significativamente la probabilidad de un recorte de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal en su reunión de finales de enero de 2020, pasando de poco menos del 50% a casi el 80% de probabilidades, mientras que, al mismo tiempo, la probabilidad de que no se produjera ningún cambio en los tipos de interés se redujo en consecuencia.

La probabilidad de que se produzca una recesión durante el próximo año, calculada por la Reserva Federal de Nueva York, también está aumentando constantemente. Otro indicador más.

En estos momentos, conviene al menos alejarse un poco del rebaño. Los indicadores mencionados anteriormente apuntan, de manera unívoca, a una recesión en Estados Unidos, que comenzará en los próximos doce meses y, por lo tanto, también en todo el mundo desarrollado. Pero esto no significa necesariamente que vaya a producirse de esta manera. ¡Trabajamos con probabilidades y no con un proceso determinista! Es muy posible que el llamado aterrizaje suave, es decir, una desaceleración gradual que no derive en recesión, se produzca realmente gracias a una sabia combinación de medidas monetarias y fiscales. Esta estrategia funcionó bien durante la crisis de los mercados financieros y puede volver a funcionar. Después de todo, nadie está interesado en una recesión real, ni los gobiernos ni los bancos centrales.

Por lo tanto, nos atenemos a nuestra opinión, defendida en los últimos tiempos, de que observamos un debilitamiento de la economía y consideramos que es posible que se registren datos económicos aún peores. Pero confiamos en la destreza de los responsables involucrados para evitar una verdadera recesión. Hasta que este convencimiento se convierta de nuevo en una corriente dominante, podemos y debemos correr al margen del rebaño.

TEMAS RELACIONADOS: